| Reseña "La piel que habito" |
| Escrito por Jaime Grijalba | |
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Hay películas que sobrepasan las expectativas que cualquiera puede llegar a tener, y es obvio que uno puede esperar una buena película de Pedro Almodóvar, ya que es para muchos el mejor director español que está trabajando actualmente. Para los que creen esa afirmación (aunque yo crea que es el tercer mejor, después de la dupla Jaume Balagueró/Paco Plaza) es obvio que esperarán que Pedro siga haciendo un buen trabajo, entregando los temas y los planos de siempre. Sin embargo, en la última década, y al menos desde su “Hable con Ella”, Almodóvar no ha tenido un éxito de aquellos estruendosos en los cuales todos se encuentran hablando de lo genial que es el film y de cómo su trabajo es sublime y una obra maestra. ¿Y después de eso? Obvio que hay gente a la cual le encanta cintas como “Volver” o “Los Abrazos Rotos”, pero no es la mayoría, y generalmente un consenso es difícil de conseguir. Con "La piel que habito" parece volver a ocurrir lo mismo: mucha gente la admira, pero mucha gente también la desprecia con ganas y la encuentra más o menos, o incluso risible o directamente mala. Pues yo les digo, fanáticos y no fanáticos de Almodóvar, no temais, “La piel que habito” debe ser la mejor película de Almodóvar que, cuando te cuentan la trama, no parece ser de Almodóvar, sino una cinta de terror de los años 70-80, una cinta de ciencia ficción asiática de los años 50-60. Pero en realidad, no es más que otro melodrama de Almodóvar, escondido entre las temáticas de género (con mucha más ganas que en la historia de fantasmas que trataba de contar “Volver”) y demostrando que Almodóvar nunca deja de ser Almodóvar.
La película parte mostrándonos a una mujer cubierta con un traje de un material parecido al de las medias, mientras cortamos a una conferencia dada por Antonio Banderas, que hace de un doctor eminente e investigador incesante, mientras le presenta a la comunidad científica un invento: una piel resistente al fuego y a los mosquitos. Luego presumimos que esta mujer, encerrada en su cuarto por el mismo Banderas, está usando esta piel especial, pues vemos cómo ella se corta su piel con hojas de un libro que ha pedido, y que al ser descubierta, es operada inmediatamente por Banderas, a lo cual ella sólo atina a responder porqué no la deja morir. Inquietante, ¿no lo creen? ¿Quién es esta mujer que está siendo usada como conejillo de indias por Banderas para probar su piel especial? ¿Por qué está encerrada? ¿Cuál es su historia? ¿Cuáles son los problemas de Banderas para cometer semejante acto ilegal?
Todo lo que acabo de preguntar es resuelto a lo largo de la película, la cual cuenta con una revelación central acerca de la verdadera naturaleza de esta mujer encerrada y aislada del mundo, que hace yoga para poder soportar su existencia y así evitar matarse (aunque todo eso es evitado constantemente por nuestro querido doctor psicópata Antonio Banderas). Pese a que la revelación se realiza al centro de la película, más o menos, esto no significa que la misma no pierda su poder, sino que te empieza a meter aún más en la trama y te hace preguntar los motivos de cada uno de los personajes, y sobre todo te hace admirar la forma en que Almodóvar te hace sufrir con cada momento de tortura que hace pasar a sus pobres personajes... vamos, que ya dije que era un melodrama, como todas las películas de este director español. La cinta ha sido criticada y a la vez aplaudida a causa de ese giro del centro, pero nuevamente digo que no es lo importante, pues sobre todo cuando la ves por segunda vez (como yo lo hice: es así de buena), la película se vuelve algo completamente distinto: un cuento sobre la obsesión y el amor, de visitar y revisitar el pasado, de la importancia de la familia, y sobre todo del hecho de estar “en casa” como el destino y final de cada uno de los personajes; y eso es un logro especial que Almodóvar y sus colaboradores han logrado a través de la humanización de espacios eminentemente deshumanizados, como son las casas vacías, los hospitales y los salones de cirugía, en los cuales los personajes se mueven.
Esos lugares pueden parecer fríos u olvidables, pero se logra encontrar el calor en ellos en la emoción en que los personajes ponen en sus actos. Sobre todo en el mundo de la medicina es difícil encontrar el calor del útero materno que uno puede descubrir en el lugar que uno llama “casa”. por Jaime Grijlaba (@jaimegrijalba)
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